Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM
1.
Qué es lo que se obtiene, en términos teóricos y analíticos, cuando se
intenta pensar los procesos de globalización bajo el ángulo de una teoría de las
identidades sociales? Ésta es la cuestión que me propongo abordar con ustedes en el
presente ensayo en términos exploratorios.
No se me escapa el hecho de que la noción de identidad es de manejo delicado
para las ciencias sociales y, además, políticamente peligrosa. Es de manejo delicado
por la necesidad de rescatarla de la banalización y de las trampas del sentido común
que tiende a representarla como una entidad homogénea, cristalizada y substancial. Y
es políticamente peligrosa por su aptitud para integrar mitos políticos con fuertes
resonancias pasionales, como en el caso de los nacionalismos, de los etno- nacionalismos y de los racismos de toda laya 1. Pero, pese a todo, sigue siendo una
noción imprescindible en las ciencias sociales, no sólo porque ha venido a potenciar la
teoría del actor, de la acción social y, particularmente, de la acción comunicativa, sino
también porque permite recuperar, un poco por la puerta trasera, la noción de cultura
que en los últimos tiempos ha sido objeto de una cerrada crítica desconstruccionista
por la llamada “antropología posmoderna” (Clifford y Marcus, 1986; Clifford, 1991;
Pasquinelli, 1993).
Desde una perspectiva estrictamente relacional y situacionista – que excluye
toda connotación fijista o esencialista – entiendo aquí por identidad el conjunto de
repertorios culturales interiorizados (representaciones, valores, símbolos...) a través de
los cuales los actores sociales (individuales o colectivos) demarcan simbólicamente sus
fronteras y se distinguen de los demás actores en una situación determinada, todo ello
en contextos históricamente específicos y socialmente estructurados.
1
Pueden existir “identidades asesinas”, como lo demuestran los conflictos étnicos que desembocan en la dinámica irracional de las “limpiezas étnicas”. Véase a este respecto Amín Maalouf, 1998.
2
Según la sociología clásica – de Max Weber y Georges Simmel a Talcott
Parsons y R.E. Park –, los actores sociales tienen acceso a esos repertorios
identificadores y diferenciadores a través de su pertenencia – subjetivamente asumida
– a diferentes tipos de colectivos, sean éstos grupos, redes sociales o grandes
colectividades como las “comunidades imaginadas” de Benedict Anderson (1991). Así,
a través de nuestra pertenencia a una Iglesia nos apropriamos al menos parcialmente
de su repertorio simbólico-cultural (credo, dogmas, sistema ritual...) para definir la
dimensión religiosa de nuestra identidad. Más aun, nuestra pertenencia religiosa se
define precisamente por esta apropiación intersubjetivamente reconocida (Pollini,
1990, 186 y ss.).
De acuerdo a lo dicho, nuestro problema puede reformularse en los siguientes
términos: ¿existe una comunidad global, en sentido propio y no sólo figurado, a la cual
se pueda pertenecer en diversos grados y formas mediante la apropiación subjetiva de
un complejo simbólico-cultural que por fuerza tendría que ser también global?; ¿o más
bien habría que hablar de múltiples identidades globales construidas en torno a
intereses monotemáticos y sectoriales, aunque de alcance global, como en el caso de
los movimientos ecologistas, pacifistas, anti-nucleares, y otros por el estilo?
2.
Entre los teóricos de la globalización no faltan los que afirman no sólo la
existencia, sino también la intensificación y la ampliación creciente de un sentido de
pertenencia global (“a sense of global belonging”) que implicaría la percepción del
mundo como una comunidad globalizada
2
. Así, según Roland Robertson (1992, 25-27)
la conciencia global del mundo como un todo, alimentada por experiencias inducidas a
través de los media y estimulada por las primeras fotografías de la tierra desde el
2
Los autores a los que nos referiremos a continuación no utilizan el concepto de comunidad en el sentido tradicional popularizado por Tönnies (y no inmune de connotaciones románticas), es decir, como una solidaridad grupal localmente arraigada y alimentada por relaciones cara a cara, que se opondría a la “sociedad” entendida como asociación racional, abstracta y orientada a fines instrumentales; sino en un sentido más amplio, desligado de toda referencia territorial y de toda idea de proximidad. La condición mínima para que pueda hablarse de comunidad sería la existencia de “experiencias compartidas” (Giddens, 1990, 141) simultánea y cálidamente por cierto número de personas, lo que puede darse también a distancia entre individuos y grupos territorialmente muy dispersos, gracias a las técnicas modernas de comunicación. En este mismo sentido, Anderson (1991) habla de la nación como una “comunidad imaginada” que se caracteriza por el sentimiento compartido de una “profunda camaradería horizontal”.
3
espacio, habría alcanzado un nivel de masa a partir de los años setentas, En
consecuencia, estaríamos presenciando la intensificación de la toma de conciencia del
mundo como un “lugar único y singular que todos compartimos” (the world as a single
place) (p. 132). Anthony Giddens (1990), por su parte, afirma que en virtud de la
globalización, - que sería un fenómeno inherente a la modernidad tardía (late
modernity) -, estamos viviendo en un mundo “sin otredades” (a world without others”)
3
.
En efecto, según este autor (1991) “la modernidad tardía produce una situación en la
que la humanidad deviene bajo ciertos aspectos un solo “nosotros” que afronta
problemas y oportunidades respecto a los cuales no existen a ‘otros’ “ (p. 27). En su
conjunto, estos planteamientos convergen en la idea de una “aldea global” con todas
sus resonancias utópicas.
Ahora bien, ¿qué es lo que se comparte a nivel global en términos de intereses
materiales o simbólicos para hablar en sentido propio de una “comunidad global” o, lo
que es lo mismo, de un “sentido de pertenencia global”?
Giddens responde, siguiendo a V. Beck (1992), que lo que nos une globalmente
es un sentimiento común de riesgo ante la posibilidad y la probabilidad de catástrofes
ecológicas. La percepción generalizada de que “Chernobyl está en todas partes”
pondría de manifiesto que no existen “otros”, sino sólo un “nosotros” en relación con los
riesgos ecológicos. Y lo que se dice de los riesgos nucleares puede extenderse a los
riesgos de contaminación ambiental como resultado de la industrialización. Se trata
siempre de riesgos que no conciernen sólo a los profesionales o a los pobres, sino
absolutamente a todos los habitantes del planeta, cualquiera sea su condición de clase,
ya que “la pobreza es jerárquica, pero la contaminación es democrática” (Beeck 1992,
36). En resumen, tanto para Giddens como para Beeck nuestra conciencia del mundo
sería, antes que nada, la conciencia de una “comunidad global de riesgo” en la que
todos estamos embarcados.
John Tomlinson (1996, 78-79) ha señalado, con razón, que el simple hecho de
compartir con otros un sentimiento (casi siempre difuso) de ansiedad o de temor frente
a riesgos ecológicos planetarios resulta insuficiente para generar la experiencia de un
3
En realidad Giddens plantea un juego dialéctico entre fuerzas unificadoras y fuerzas disgregativas de la modernidad. Aquí nos referimos sólo al momento unificador de esta dialéctica.
4
“nosotros” global. En todo caso podría generar – dice este autor - un “sentido débil de
comunalidad global” que por su carácter frágil precario es incapaz de desembocar en
una voluntad política o en acciones concertadas para conjurar los riesgos en cuestión.
Nosotros añadiríamos, siguiendo a Parsons y a los teóricos de la Escuela de Chicago,
que el interés compartido por evitar la destrucción del propio nicho ecológico no rebasa
el nivel de las relaciones meramente simbióticas, común a todos los organismos vivos,
y no sólo a los humanos. Se trata de un nivel inferior al de las relaciones propiamente
simbólicas, que son las requeridas para la emergencia de un verdadero sentido de
pertenencia socio-cultural (Pollini, 1990, 187-188).
Para que surja un sentido de pertenencia global se requiere algo más que un
mero sentimiento de riesgo o de amenaza común: como dice Tomlinson, se requiere
una “comunalidad” más fuerte y positiva, que sólo puede ser la que se define en
términos simbólico-culturales.
3.
Responde a esta exigencia la propuesta de algunos comunicólogos según
los cuales el referente cultural del sentimiento de pertenencia global debe buscarse en
la cultura mass-mediática, es decir, en la cultura globalmente difundida por los medios
de comunicación masiva. El mundo debería concebirse entonces como una comunidad
global “mass-mediada”.
Para ejemplificar el potencial unificador de las redes mundiales de comunicación,
estos autores evocan la experiencia de participación global producida por la
transmisión en vivo de ciertos eventos de masa vía satélite, como los organizados en
los años ochentas por Band Aid, Sport Aid, Live Aid y el movimiento Free Mandela
(Hebdige, 1989, 91, citado por Tomlinson, 1996, 80). Lo que es más: muchos de estos
eventos habrían tenido un contenido moral de alcance universal. David Morley (1992)
comparte esta misma visión cuando afirman que
“las informaciones nocturnas de la televisión o una telenovela de larga duración regularmente sintonizadas... [funcionan] como un discurso que construye colectividades a través de la producción no sólo de un sentido de ‘participación’ en experiencias simultáneas, sino también en el sentimiento de un ‘pasado compartido’ “ (p. 287; citado por Tomlinson, 1996, 82).
5
Son múltiples los argumentos que contribuyen a poner en duda el supuesto
poder identificador de la “cultura mass-mediada” a nivel global. En primer lugar, los
propios comunicólogos suelen señalar el carácter efímero, superficial y transitorio de
las alianzas ocasionales suscitadas por los media en el ámbito de sus respectivas
audiencias, por extensas que éstas sean (Hebdige, 1989, 91). En segundo lugar, si
bien se puede aceptar que los media nos han abierto al ancho mundo y constituyen
instrumentos poderosos para reforzar y alimentar identidades colectivas preexistentes,
como las nacionales, por ejemplo, hay que poner en duda su capacidad de crear “ex
nihilo” identidades colectivas. Esta incapacidad radica, según Tomlinson (1996, 84), en
el tipo de experiencia y de comunicación que pueden proporcionar los mass-media: se
trata siempre, sobre todo en el caso de la televisión, de un modo de comunicación
monológica, y no dialógica. Y resulta francamente difícil concebir una comunidad
fundada en relaciones puramente monológicas, sin reciprocidad y sin la posibilidad de
un mínimo de intercambio dialógico entre los actores sociales.
Pero el argumento decisivo es el carácter problemático del supuesto en que se
apoya la opinión aquí impugnada, esto es, la suposición de que a nivel de recepción, el
discurso de los media es interpretado del mismo modo en el mundo entero. En efecto,
si pudiera comprobarse que los media producen a escala global sujetos que interpretan
el mundo de manera similar, entonces sí podría afirmarse que producen “identidades
globalizadas” en sentido propio. Pero, como veremos más adelante, lo que se ha
comprobado en términos empíricos es exactamente lo contrario: los procesos de
producción y de circulación de los mensajes son, efectivamente, globales, pero su
apropiación adquiere siempre un sentido localmente contextualizado.
4.
Finalmente, en un plano científicamente menos pretensioso, muchos
identifican la “comunidad global” con una supuesta “clase media mundializada” (Lévy,
1998, 364) constituida por una elite urbana y cosmopolita sumamente abierta a los
cambios de escala, que habla inglés y comparte modos de consumo, estilos de vida,
empleos del tiempo y hasta expectativas biográficas similares. Sería la elite que tanto
en Tokio como en Buenos Aires, Los Ángeles, Londres, Ciudad de México, São Paulo y
Bombay “se sientan en canapés del mismo estilo para ver las mismas emisiones de
6
televisión, y usan zapatos de tenis de la misma marca para practicar la misma clase de
deportes” (p. 364). De modo muy semejante, Jonathan Friedman (1994) habla de una
estructura de clases mundial que habría generado una “elite internacional constituida
por altos diplomáticos, jefes de Estado, funcionarios de organismos humanitarios
mundiales y representantes de organizaciones internacionales tales como las Naciones
Unidas, que juegan al golf, cenan y toman cocktail juntos, formando una especie de
cohorte cultural” (p. 206). Dentro de este esquema, la identidad global por excelencia
podría ser la del cosmopolita, un personaje de enorme movilidad que relativiza su
pertenencia nacional y circula incesantemente por todas las culturas.
No cabe duda de que se puede hablar legítimamente de una clase media
citadina mundializada. Pero no hay que olvidar que en este caso sólo se está
detectando una categoría social abstracta – una “clase teórica”, diría Bourdieu (1994,
25-27) - , pero no una clase real capaz de movilizarse como un actor colectivo dotado
de identidad propia. En efecto, sería sorprendente postular sentimientos compartidos y
una solidaridad de clase real entre dos ejecutivos situados en lugares muy distantes,
digamos el uno en Nueva York y el otro en Hong Kong, aunque vistan la misma marca
de pants y estén sentados en poltronas del mismo estilo para ver el mismo programa
de televisión.
Los actores reales que podemos observar en el escenario global son de
naturaleza muy diferente. Se trata de instituciones, organizaciones y movimientos
sociales muy variados que conjuntamente parecen constituir un embrión de sociedad
civil global y buscan generar una opinión pública mundial sobre acontecimientos
mayores en el mundo o, por el contrario, sobre casos singulares pero emblemáticos:
presos de conciencia, masacres étnicas, catástrofes naturales, “mareas negras”, etc.
Según Jacques Lévy, estos actores sociales tienden a funcionar como “partidos
mundiales”. Citemos, por ejemplo, a instituciones como la Iglesia católica, que
interviene incesantemente tomando posiciones sobre un vasto campo de problemas
mundiales; o los llamados “nuevos movimientos religiosos”, que han sabido adaptarse
admirablemente a la mundialización formando redes elásticas y descentralizadas en el
mundo entero, como los “evangelismos” de estilo americano. Pero hay que señalar
sobre todo a las organizaciones “monotemáticas” de vocación generalista que se
7
interesan en un solo tipo de problemas (promoción de los derechos humanos, acciones
humanitarias, protección del medio ambiente, etc.), y que en su mayoría han recibido el
estatuto de organizaciones no gubernamentales (ONG) de parte de las Naciones
Unidas.
Lo que caracteriza a estos “partidos mundiales” es el hecho de que, a pesar de
su vocación generalista y de sus objetivos supranacionales, se encuentran
irremediablemente entrampados en la estructura internacional de los Estados-naciones.
Por lo tanto, son de hecho organizaciones internacionales, pero no genuinamente
globales. Lo que significa que difícilmente pueden desligarse de los intereses en juego
dentro del sistema de Estados-naciones. Así, por ejemplo, R. Morgan (1984) ha
demostrado cómo las pretensiones globalizantes del movimiento feminista – en
búsqueda de una “sororidad global” – han sido radicalmente inhibidas por el contexto
estructural e institucional del sistema de Estados-naciones. Lo mismo cabe afirmar del
movimiento ecologista: el problema ecológico global tiene siempre modulaciones
particulares según los intereses de los Estados, como lo demuestran las peripecias de
Green Peace y las tribulaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre medio
ambiente y desarrollo humano, celebrada en Río de Janeiro en 1992 (Leff, 1998, 15-
28). Y cuando un organismo subsidiario de las Naciones Unidas, como la UNESCO,
genera una dinámica genuinamente democrática y global en el campo de la cultura,
amenazando los intereses hegemónicos de naciones como los EE.UU. e Inglaterra,
éstas responden de inmediato retirándose del organismo y negándole todo recurso
(como ha ocurrido en 1985 y 1986). Lo que quiere decir que estos organismos
internacionales toman en cuenta los intereses globales sólo en la medida en que no
amenacen el status quo y las disimetrías de poder en el seno del sistema de Estados-
naciones.
Terminemos este parágrafo con una nota sobre la figura del cosmopolita.
¿Constituye realmente un modelo de identidad individual globalizada?
Según Haznnerz (1992, 237-251), la figura del cosmopolita implica una actitud
frente a la cultura que se contrapone polarmente a la del localista. Como tipo ideal, el
localista sería el que se identifica preferentemente con su cultura local entendida como
cultura anclada territorialmente y dinamizada a través de relaciones interpersonales
8
face to face. El cosmopolita, en cambio, sería un sujeto de gran movilidad, abierto al
contacto con todas las culturas y que incluso adopta una actitud positiva respecto a la
diversidad misma, es decir, respecto a la coexistencia de diferentes culturas en su experiencia personal 4. Tal sería el caso de los diplomáticos, de muchos hombres de
negocios y ejecutivos transnacionales, y de intelectuales urbanos que se mantienen en
contacto a través de redes globales de intercambio cultural y se sienten “como en casa”
en ámbitos culturales muy diferentes de los de suyos.
Sin embargo, no basta la movilidad para volverse genuinamente cosmopolita.
Los migrantes laborales, los turistas internacionales, los exiliados y los expatriados
siguen siendo en su mayor parte “localistas de corazón”, y por ningún motivo desean desligarse de su lugar de origen 5.
Desde el punto de vista identitario, difícilmente se puede atribuir al cosmopolita
una identidad transcultural y mucho menos global, porque, si bien circula entre
diferentes mundos culturales, no llega a ser parte de ninguno de ellos. En efecto,
participar en una cultura diferente de la propia no significa comprometerse con ella
(Hannerz, 1992, 240). Instalado en una relación de continua alteridadad con respecto a
otras identidades, el cosmopolita sólo puede desempeñar roles y participar
superficialmente en la realidad de otros pueblos. Según Friedman (1995, 204), a esto
se reduce toda su identidad.
5.
Hemos visto que el obstáculo mayor para poder hablar de “identidad global”
o de “identidades globales” radica en la dificultad de detectar un repertorio cultural
propiamente global, cuya apropiación subjetiva y distintiva por parte de los actores
sociales pudiera dar lugar a un sentimiento de pertenencia también global ad intra , y
de diferenciación ad extra, con respecto a un “afuera”. En efecto, sabemos que toda
4
“El genuino cosmopolitismo es ante todo una orientación, una voluntad de comprometerse con el Otro. Se trata de una actitud intelectual y estética de apertura a las experiencias culturales divergentes, una búsqueda de contrastes más que de uniformidades” (Hannerz, 1992: 239). 5
Hennerz nos dice que una gran parte del turismo internacional de nuestros días es del tipo “home-plus”, es decir, el confort de mi casa más el sol, el mar, la playa, la vida salvaje, etc. Por eso una gran parte de la organización del turismo implica orientar a los turistas hacia enclaves especiales donde puedan seguir disfrutando del mismo confort de su lugar de origen y se les ahorre los problemas hermenéuticos derivados de su contacto circunstancial con los “nativos” (p. 241).
9
identidad implica no sólo compartir una memoria y un repertorio de símbolos comunes,
sino también establecer fronteras con respecto a un “afuera”, a un espacio exterior
6
.
De aquí la conveniencia de afrontar directamente el problema de la relación entre
globalización y cultura. Pero antes de entrar en materia no estará demás referirnos
brevemente a lo que entendemos por cultura.
En el ámbito de las ciencias sociales se la entiende generalmente como
“repertorio de pautas de significados”, siguiendo una ya antigua propuesta de Clifford
Geertz (1973). En esta misma línea, Anthony Schmidt (1992: 171) define la cultura
simplemente como un repertorio de creencias, estilos, valores y símbolos. Pero hay
que añadir de inmediato una distinción estratégica que permite evitar muchos
malentendidos: la distinción entre formas interiorizadas y formas objetivadas de la
cultura así entendida. O, como dice Bourdieu (1985: 91), entre “formas simbólicas” y
estructuras mentales interiorizadas, por un lado, y símbolos objetivados bajo la forma
de prácticas rituales y de objetos cotidianos, religiosos, artísticos, etc., por otro.
Esta manera de concebir la cultura implica no disociarla nunca de los sujetos
sociales que la producen, la emplean o la consumen. No existe cultura sin sujeto ni
sujeto sin cultura. O dicho de otro modo: todas las manifestaciones culturales tendrían
que referirse siempre a un “espacio de identidad”. La debilidad de muchos de los
análisis consagrados a la globalización de la cultura radica precisamente en la
tendencia a privilegiar sus formas objetivadas – productos, imágenes, artefactos,
informaciones, etc. - , tratándolas en forma aislada y meramente taxonómica, sin la
más mínima referencia a sus usuarios y consumidores en un determinado contexto de
recepción. Así, cuando buscamos ejemplificaciones más concretas de la “cultura
mundializada” en los trabajos de Renato Ortiz, sólo encontramos una larga lista de lo
que él llama “iconos” de la mundialización: jeans, T-Shirts, tarjetas de crédito, ropas
Benetton, shopping centers, McDonalds, pop-music, computadoras, Marlboro, etc. De
aquí a la cosificación de la cultura parece haber muy poco trecho.
6
Featherstone (1990) señala la dificultad de concebir un espacio exterior a nuestro planeta, sea como factor de contraste, sea como fuente de amenaza global, a no ser en la ficción de invasiones extraterrestres, de guerras interplanetarias y de conflictos intergalácticos (p. 11).
10
Si adoptamos consecuentemente la concepción simbólica de la cultura,
asumiendo siempre el punto de vista de los sujetos que se relacionan con ella,
podríamos adelantar cierto número de hipótesis que resumen los resultados de
algunas investigaciones recientes.
(1) No se puede hablar de una “cultura global” unificada, homogénea y
fuertemente integrada, siguiendo el modelo de las “culturas nacionales”, pero
transportado a una escala superior. Ello requeriría la formación de una sociedad
política y de una sociedad civil también globales, que no se vislumbran ni remotamente
en el horizonte.
(2) En el ámbito global, el panorama de la cultura se nos presenta más bien
como una inmensa pluralidad de culturas locales crecientemente interconectadas entre
sí, aunque siempre jerarquizadas por la estructura del poder (Ortiz, 1999, 47-48), a las
que se añaden, también en forma creciente, copiosos flujos culturales desprovistos de
una clara vinculación con un determinado territorio. Son las llamadas “culturas
desterritorializadas”, o también “terceras culturas” (Featherstone, 1992: 1), cuyo
prototipo sería el intercambio de bienes, informaciones, imágenes y conocimientos,
sustentado por redes globales de comunicación y dotado de cierta autonomía a nivel
mundial.
(3) Por razones operatorias podemos distinguir dentro de lo que hemos llamado
“terceras culturas” dos dimensiones o “perspectivas”, en el sentido de Appadurai (1992,
296): la que corresponde a la cultura de los bienes de consumo de circulación mundial;
y la que corresponde a las “culturas populares” en sentido americano, es decir, la
cultura transportada por los mass media.
(4) La cultura del consumo de productos de circulación mundial ha sido bien
analizada por Renato Ortiz en un libro (1997) consagrado íntegramente a este tema.
Ortiz plantea correctamente que esta cultura ha venido a desplazar el ethos centrado
en el trabajo, el ahorro y el consumo frugal – característico del primer capitalismo
inspirado, según Max Weber, en la ética protestante -, para sustituirlo por otro que
coloca el confort y el consumo como valores centrales del estilo de vida moderno
(p.164). También señala en qué sentido los bienes materiales de consumo llegan a
integrarse al orden de la cultura: si bien se trata de objetos preponderantemente
martes, 10 de abril de 2012
martes, 6 de abril de 2010
PROGRAMA 2010
UNIVERSIDAD NACIONAL DE LOMAS DE ZAMORA.
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
Cátedra: PROBLEMATICA DE LA COMUNICACION.
AÑO 2010
Equipo docente:
Roberto Marafioti, Carlos Lagorio, Lilia Jorge, Oscar Amaya, Nicolás Pinkus, Marcelo Arias, Patricio Grinberg, Mariana Cuñarro y Mauro Lococo.
PROGRAMA DE LA MATERIA
FUNDAMENTACION:
La materia está destinada a todos alumnos ingresantes a la Facultad de Ciencias Sociales. Ello supone -dado que se dictan diferentes carreras en esta Unidad Académica- que existen distintas expectativas en cuanto a los contenidos que se brindarán en una materia introductoria. Las líneas que siguen apuntan a tratar de fundamentar los criterios que llevaron a la organización del Programa y a las opciones teóricas que supone. Además, el Programa trata de cumplir una doble finalidad:
* ser un efectivo auxiliar para el ordenamiento para el estudio, y
* una suerte de contrato que se propone y explicita a cada alumno.
Una recorrida veloz por el Programa puede hacer parecer que el tiempo es escaso y que los temas son muchos, sin embargo hay una fuerte continuidad entre las temáticas abordadas y estamos persuadidos de que si compartimos el esfuerzo se podrán alcanzar provechosos resultados.
Es necesario, con todo, formular algunas consideraciones. La vida universitaria lleva una serie de modificaciones importantes respecto al mundo de la escuela media en cuanto a la dedicación al conocimiento, los vínculos pedagógicos y las relaciones interpersonales entre alumnos y docentes. En un sentido es un ámbito más libre, en otro sentido supone una mayor responsabilidad individual. No habrá controles diarios de asistencia o lectura pero es muy difícil dejar de lado ambas condiciones que están implícitas en la vida académica.
Ser universitario exige compromisos. Una mirada desaprensiva podría engañar haciendo creer que no hay reglas. Las reglas son otras, pero hay reglas. De allí que se remarque la necesidad de ir incorporando los temas paulatinamente conforme se vayan desarrollando en las clases teóricas y prácticas. La lectura de la bibliografía debe ser realizada de manera simultánea a la asistencia a los cursos. Abarrotarse, a último momento, en la mayoría de los casos suele provocar indigestiones estériles.
Un aspecto que se debe incluir en estas consideraciones generales es que la bibliografía que figura como obligatoria lo es con independencia que ella sea tratada específicamente en las clases teóricas o prácticas. La vida universitaria también supone estar en condiciones de enfrentarse a un texto nuevo y poder comprender sus supuestos, hipótesis y conclusiones. De manera que si un material no llega a completarse en cuanto a su explicación en las clases teóricas o prácticas, los profesores encargados de cada uno de los cursos podrán continuar con el desarrollo del programa propuesto. Para ello se ha diseñado un Cronograma Tentativo de actividades que permitirá orientarse en cuanto a qué tema se desarrollará en cada clase.
Vivimos un tiempo de mutaciones profundas, de hondas inestabilidades, de quiebre de certidumbres. Tiempo atravesado por agudas transformaciones políticas, sociales y culturales y por el vertiginoso avance de las tecnologías de la comunicación y la información. La materia está ubicada en medio de esta situación y en una realidad compleja y particular. Compleja porque así lo es el período que atraviesa la Argentina y el continente latinoamericano. Particular porque nos encuentra en un contexto crítico, el de las universidades públicas y en una Universidad mediana como esta de Lomas de Zamora. No estamos en una universidad enorme como la de Buenos Aires, Córdoba o La Plata ni tampoco estamos en una universidad de reciente creación.
La materia se organiza en torno a ejes temáticos referidos a la cultura y las comunicaciones. A partir de aquí interesa iniciar un recorrido sobre las distintas posiciones que concitó el desarrollo del concepto de cultura. La historia del término es larga, los supuestos también. Interesa ver las diferentes concepciones y sus correlatos socio-históricos. En la medida en que se sostiene una postura que ve en la cultura una práctica colectiva con plurales manifestaciones se da una inmediata relación con conceptos conexos. De allí que importe seguir formulando preguntas en torno a la pertinencia de los conceptos de cultura popular, de la cultura nacional y de la cultura latinoamericana.
En un mundo donde se propone la planetarización cultural, la globalización y la internacionalización, la cultura nacional como problemática específica parece ponerse en cuestión. Comprobar estas situaciones nos hace, sin embargo, no seguir aferrados a posiciones del pasado, pero tampoco nos hace caer fascinados ante planteos que pueden resultar pasajeros y epidérmicos. Espejos de colores teóricos que pueden subyugar a algún intelectual desmemoriado pero que no aporta ninguna novedad en el tiempo largo de la historia. La realidad es compleja, se organiza desde plurales puntos de vista e intentamos en esta materia cubrir algunas facetas, sólo algunas.
La penetración de la informática opera en la producción y la administración pública y privada (a pesar, en algunos casos, de las ineficiencias de ambas), las comunicaciones satelitales se organizan desde cualquier lugar del mundo, el impacto de difusión originado por el video, el CD y el DVD permiten un acceso generalizado a manifestaciones que otros medios masivos no lograron, el ida y vuelta de grandes cantidades de personas de un país a otro contacta con innumerables manifestaciones culturales.
Todos estos son fenómenos que sumados al desentendimiento o al retiro, que en algunos países como el nuestro, hizo el Estado de determinadas áreas vitales para la vida social, provocó desequilibrios sociales que resultaban impensables hace sólo cuarenta años. Los problemas del desempleo y la cantidad de habitantes que no acceden a los servicios elementales (salud, vivienda, agua potable, educación) si bien en Latinoamérica tiene manifestaciones mucho más evidentes, dramáticas y dolorosas, se dan en otras regiones del planeta, aun en los países centrales. No se afirma con esto la homogeneidad absoluta. La estructura sobre las que se asientan las realidades es nítidamente distinta en cada caso, pero hay fenómenos que son análogos, desconocerlos llevaría a quedarse en una insularidad perniciosa para pensar un proyecto de futuro. Los niveles de pobreza que se han alcanzado en los últimos años en nuestro país hizo que tengamos que convivir con el hambre y la desnutrición infantiles como fenómenos que no fueron excepcionales sino que han llegado y costará hacerlos partir de nuestra vida cotidiana.
La crítica al modelo implantado en la Argentina en la década de los ’90 es ya una muletilla conocida pero no por ello merece desconocerse. Más bien puede resultar productivo realizar un ejercicio de las implicancias que ese modelo tuvo sobre la vida cotidiana de los argentinos. No debe dejarse de lado la reflexión en torno a los efectos que ese diseño provocó sobre las conciencias individuales. El imperativo del éxito económico, del individualismo extremo y del desprestigio de la educación pública son aspectos que es preciso revisar para ver los efectos que provocaron sobre los estudiantes. Sobre los docentes y, quizás lo más difícil de reparar, sobre las instituciones.
Es por todo ello que, en nuestro caso, se elige hablar más de multiplicidad de subculturas según zonas, clases sociales, edades, niveles de escolarización. Sin duda los jóvenes, los intelectuales, los sectores medios y medio-altos de la sociedad reciben los influjos culturales de los países capitalistas desarrollados mucho más acentuadamente que otros sectores sociales, pero ello no permite asegurar que en todos los casos los fenómenos que se dan sean meramente de copia, hay reprocesamientos, reconfiguraciones y recomposiciones (verbigracia, el rock nacional, los programas televisivos, las formas de organizar el tiempo libre, etc.). Sobre las actitudes extremas o "metafísicas" que reivindican exclusivamente el espacio de lo "nacional" y lo "popular" - que en general vienen de la mano de lo reaccionario, ultramontano y autoritario o de los más escandalosos negocios culturales - preferimos hablar de configuraciones propias de insumos no nacionales.
El otro gran eje temático del que trata la materia se ubica alrededor de las comunicaciones. Aquí también es necesario advertir que el desarrollo tecnológico en esta área adquirió una velocidad desconocida hasta hace tan sólo una década. Esta revuelta tecnológica hace que los medios de difusión masiva hayan adquirido una importancia y una influencia fundamental.
Las décadas de los '40 y '50 estuvieron signadas, en algunos países, por el descubrimiento de los fenómenos masivos y el encandilamiento que provocaba suponer a los medios como poseedores de una auténtica omnipotencia.
Los años '60 y '70, por el contrario, despertaron una vocación crítica e impugnadora característica y correlativa de un momento en el que estas actitudes estaban al servicio de creencias en futuras transformaciones sociales que se anunciaban como inminentes e irreversibles. La influencia de posturas teóricas que, en algunos casos eran anteriores a estos años, afloraron con toda fogosidad en este lapso. Las utopías no tardaron en esfumarse tanto en Europa, por una acentuada crítica a la modernidad, cuanto en Latinoamérica, por las mordazas impuestas por las dictaduras.
Los últimos decenios del siglo XX fueron marcados por posiciones más distantes. Reconocen la importancia de los fenómenos masivos y tecnológicos, los condicionantes e incluso las manipulaciones que provocan, sobre todo en países de fuertes contrastes sociales, como el nuestro, pero, al mismo tiempo, son estudiados en su misma condición y a partir del reconocimiento de la legitimidad e incluso del placer que provoca su existencia.
Estos temas y otros más que se verán a lo largo del cuatrimestre conforman el desarrollo de una materia pensada esencialmente para ubicar a los alumnos en un tiempo complejo, habitado por las incertidumbres. El inicio de la vida universitaria es también un tiempo complejo, más aún en una época crítica, como la actual. Conscientes de esta realidad, desde el pequeño lugar de la cátedra de Problemática de la Comunicación nos preocupa ir cimentando la vocación por el conocimiento, la crítica y la polémica propias e imprescindibles en las aulas universitarias.
OBJETIVOS:
La materia se propone al final del curso que los alumnos:
• estén en condiciones de reconocer la complejidad que incluye el concepto de cultura.
• sean capaces de tener una actitud analítica en relación a los mensajes que son transmitidos por los medios masivos.
• asuman la complejidad y el desafío de conocer una realidad compleja y cambiante y el impacto que ella ocasiona sobre las problemáticas comunicacionales.
• reconozcan el estado de los cambios tecnológicos producidos en los últimos años y su efecto sobre las realidades de los países latinoamericanos.
• adviertan los fenómenos de internacionalización de la comunicación y las políticas culturales que se deben encarar diferenciando la faz pública de la faz privada.
• estén en condiciones de reconocer variedades textuales y producir pequeños escritos donde diferencien la explicación, la descripción y la argumentación.
• reconozcan las distinciones de los géneros discursivos más habituales que se emplean en el ámbito universitario.
TRABAJOS PRACTICOS:
“Si uno es afortunado, se encontrará con un profesor que lo ayude; pero al cabo está solo y debe seguir adelante sin más mediaciones”. Harold Bloom.
MODALIDAD DE DICTADO DEL CURSO
El curso se organiza sobre la base de clases teóricas y comisiones de trabajos prácticos con un docente a cargo de cada curso.
Se dictarán clases teóricas los días miércoles en los horarios de 8 a 10, 10 a 12, 18 a 20 y 20 a 22. Los días miércoles correspondientes a la semana de exámenes parciales no se dictará el teórico respectivo.
Las comisiones de clases prácticos trabajarán los conceptos manejados en la bibliografía específica, como así también los tipos de ejercicios que cada docente juzgue pertinentes acerca del tema trabajado.
Los ejercicios llevados a cabo en clase serán transcriptos posteriormente en forma tipiada e impresa, incluyendo las correcciones y orientaciones realizadas por el docente al final de cada encuentro, constituyendo el alumno una carpeta individual de trabajos prácticos. El docente de la comisión retirará semanalmente una muestra de estos trabajos, una vez que se encuentren en su versión impresa.
Tanto la entrega de trabajos como la confección de la carpeta tienen carácter obligatorio y constituyen un requisito para poder rendir el segundo parcial (ver cronograma).
La carpeta contará, al final del cuatrimestre, con 6 (seis) trabajos prácticos con fechas de entrega que a continuación se detallan:
SEMANA NRO. DE TRAB. PRACT. TEMATICA
3 1 Representaciones sociales de le lectura y la escritura
4 2 Oralidad y escritura
7 3 Géneros discursivos
9 4 Organización textual
10 5 Explicación
11 6 Argumentación
CONTENIDOS:
UNIDAD 1: CULTURA Y COMUNICACION.
Distintas definiciones del concepto de cultura. Cultura y naturaleza. La cultura desde la perspectiva antropológica. Evolucionismo cultural. Estructuralismo. Cultura y comunicación. La cultura como proceso social de producción de significación. La cultura latinoamericana y la cultura popular como conflicto por la hegemonía. La investigación de las comunicaciones en América Latina.
UNIDAD 2: PODER, COMUNICACIÓN Y COMUNICACIÓN DE MASAS
Poder e interacción social. Los medios técnicos de la comunicación. Interacción, mediación y comunicación. Diferentes tipos de interacción. La cuasi interacción mediática y su impacto en la organización social. El problema de la cultura de masas. El sentido como construcción social. La comunicación de masas analizada por Umberto Eco.
UNIDAD 3: LAS TECNOLOGÍAS DE LA COMUNICACIÓN.
Poder político y nuevas formas de mediación simbólica. Orígenes del papel y las técnicas de impresión. El comercio en las noticias: orígenes y desarrollo. El crecimiento de las industrias de los medios.
UNIDAD 4: PARADIGMAS DE ANÁLISIS DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN DESDE UNA VISION SISTEMICA
De la sociología de las comunicaciones de masas al análisis de contenido. La teoría hipodérmica. El modelo de Harold D. Lasswell. El análisis funcionalista de las comunicaciones masivas. El análisis de los medios de Niklas Luhmann. Cultura de masas e “industria cultural”.
UNIDAD 5: EL ANÁLISIS DE LOS MEDIOS MASIVOS DESDE UNA VISION CRITICA.
La primera generación de la Escuela de Frankfurt: Horkheimer, Adorno y Marcuse. Walter Benjamin. La segunda generación de la Escuela de Francfort: Jürgen Habermas y la teoría de la acción comunicativa.
La corriente de los Estudios Culturales británica y los medios masivos. Marshall Mc Luhan, profeta y precursor de la aldea global.
UNIDAD 6: SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y DEL CONOCIMIENTO.
Realidades internacionales contemporáneas. La economía de la información en el contexto de la internacionalización. La emergencia de las redes globales de comunicación. La sociedad de la información. La teoría de Manuel Castells. La internacionalización y sus efectos sobre los medios de comunicación. Políticas culturales. La política cultural desde el Estado, desde el sector privado, desde el sector público.
BIBLIOGRAFIA OBLIGATORIA.
UNIDAD 1:
Bibliografía de las clases teóricas:
Roberto Marafioti: Sentidos de la Comunicación, Editorial Biblos, Buenos Aires, 2005, Capítulo 1.
Claude Lévi-Strauss: Mito y significado, Cap. 1 y 2, Alianza Editorial, Buenos Aires, 1986.
UNIDAD 2:
Roberto Marafioti: Ob. Cit., Cap. 2.
Néstor García Canclini; “La sociología de Pierre Bourdieu”, en Pierre Bourdieu, Sociología y cultura, Grijalbo, México, 1990, p. 9-53.
Pierre Bourdieu, “Clase inaugural”, en Ob. Cit., p. 55- 78.
UNIDAD 3:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Cap. 3.
J. B. Thompson, Ideología y cultura moderna. Teoría crítica social en la era de la comunicación de masas, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1998.
UNIDAD 4:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Capítulo 4.
Niklas Luhmann, La realidad de los medios de masas, Anthropos (Universidad Iberoamericana), Universidad Latinoamericana, México-Barcelona, 2000.
UNIDAD 5:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Capítulo 5.
Régis Débray, Cap. 8. Las tres edades de la mirada, en Vida y muerte de la imagen en Occidente, Paidos, Barcelona, 1994.
UNIDAD 6:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Capítulo 6.
Claudio Rama, Cap. V “La comercialización global de la cultura”, en Economía de las industrias culturales en la globalización digital, EUDEBA, Buenos Aires, 2003, pág. 105- 158
BIBLIOGRAFIA OBLIGATORIA PARA LAS CLASES PRÁCTICAS.
Módulo 1. Manual de prácticas de lectura y escritura en la universidad. Material elaborado por Mariana Cuñarro y Mauro Lococo, mimeo, 2010.
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
AA. VV., Videoculturas de fin de siglo, Cátedra, Madrid, 1990.
Jacques Aumont, La imagen, Paidós, Barcelona, 1992.
Roland Barthes, La cámara lúcida, Paidós, Barcelona, 1992.
Umberto Eco, Apocalípticos e integrados ante la sociedad de masas, Lumen, Barcelona, 1973.
------------, La estrategia de la ilusión, Lumen / de la Flor, Buenos Aires, 1988.
Pierre Bourdieu, “Algunas propiedades de los campos”, “El mercado lingüístico”, en Sociología y Cultura, Grijalbo, México, 1990.
------------, Campo intelectual y proyecto creador, Folios, Buenos Aires, 1985.
Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, Dialéctica del Iluminismo Sudamericana, Buenos Aires, 1988.
Stuart Hall, "Estudios culturales: dos paradigmas" en Causas y Azares Nro. 1, Buenos Aires, 1994.
Régis Débray, Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en Occidente, Paidós, Barcelona, 1994.
---------------, El estado seductor. Las revoluciones mediológicas del poder, Manantial, Buenos Aires, 1998.
Renato Ortiz, Mundialización y cultura, Alianza, 1997.
James Curran, David Morley y Valerie Walkerdine (comps.), Estudios culturales y comunicación. Análisis, producción y consumo cultural de las políticas de identidad y el postmodernismo, Paidós, Barcelona, 1998.
Walter Benjamin, “Sobre algunos temas en Baudelaire”, en Ensayos escogidos, Sur, Bs. As., 1967.
Roger Chartier, “Poderes y límites de la representación”, en Escribir las prácticas. Foucault, de Certeau, Marin, Manantial, Buenos Aires, 2001.
Edwin Panofsky, La perspectiva como forma simbólica, Tusquets, Barcelona, 1986.
Jean-Pierre Venant, La muerte en los ojos, Gedisa, Barcelona, 1986.
Raymond Williams, Sociología de la cultura, Paidós, Barcelona, 1983.
CRONOGRAMA.
El curso durará 14 semanas, con dos evaluaciones y el examen recuperatorio. A continuación se publica la propuesta de dictado del curso con el cronograma, que puede estar sujeto a modificaciones, pero que sirve para ordenar el dictado de la materia con los temas que se desarrollarán en las clases teóricas y prácticas.
CRONOGRAMA TEÓRICOS Y PRÁCTICOS.
1° CUATRIMESTRE 2010
Semana/Fecha Trabajos prácticos Teóricos
1 31 MARZO Presentación
DIAGNÓSTICO Roberto Marafioti Sentidos de la Cap. I hasta Estructuralismo.
2
7 ABRIL Devolución diagnóstico.
Representaciones sociales de la lectura y la escritura.
Capítulo 1 (Continuación)Lévi-Strauss, Eco.
3
14 ABRIL Oralidad/escritura. Cap. 2 Comunicación de masas. Tipos de interacción
4
21 ABRIL Oralidad/escritura. Géneros discursivos. Cap. 2 (continuación) 23 Cap. 2, 3. Modelo de comunicación de Eco.
5
28 ABRIL Géneros discursivos. Cap. 3 Historia y mediación
6
5 MAYO 1ER. PARCIAL NO SE DICTA TEÓRICO.
7
12 MAYO Organización textual Cap. 4 Funcionalismo.
8
19 MAYO Organización textual Cap. 4. Funcionalismo. Lasswell.
9
26 MAYO Explicación Cap. 4. Luhmann
10
2 JUNIO Explicación Cap. 5. Escuela de Frankfurt
11
9 JUNIO ARGUMENTACION Cap. 5. Escuela de Birmingham. Mc Luhan.
12
16 JUNIO ARGUMENTACION Cap. 6. Mundialización de las comunicaciones.
13
23 JUNIO 2DO PARCIAL.
ENTREGA DE CARPETAS. NO SE DICTA TEÓRICO.
15
30 JUNIO Recuperatorios de primer y segundo parcial No hay teórico
EXAMENES FINALES PRIMER LLAMADO SEGUNDO LLAMADO
MODALIDAD DE DICTADO DEL CURSO.
El curso se organiza sobre la base de clases teóricas y comisiones de clases teórico-prácticas con un docente a cargo de cada curso.
Se dictarán clases teóricas los días miércoles en los horarios de 8 a 10, 10 a 12, 18 a 20 y 20 a 22.00. Los días miércoles correspondientes a la semana de exámenes parciales no se dictará el teórico respectivo.
Las comisiones de clases teórico-prácticas trabajarán los conceptos manejados en la bibliografía, como así también las opiniones que cada docente juzgue acerca del tema trabajado. Otro aspecto importante gira en torno a la aplicación que tienen estos conceptos en la experiencia concreta de cada uno frente a los medios de comunicación o en situaciones comunicativas cotidianas.
EVALUACION.
1. SISTEMA DE EVALUACION.
a. El sistema de evaluación está organizado sobre la base de dos aspectos fundamentales y un tercero suplementario.
El primero apunta a realizar un control de lectura de los temas desarrollados en clase y su indicación de la lectura obligatoria para la aprobación del curso.
El segundo aspecto se refiere a la capacidad que se demuestre de relacionar conceptos y estar en condiciones de extraer conclusiones sobre las temáticas abordadas.
En tercer lugar figura el criterio personal del alumno en cuanto a la lectura de la bibliografía y a las opiniones vertidas a lo largo del curso.
Las evaluaciones han sido programadas en el horario de las respectivas comisiones de trabajos prácticos en la fecha que figura el cuadro descripto más arriba.
b. En los trabajos prácticos cada alumno llevará una carpeta con las ejercitaciones propuestas por el docente. Cada ejercitación será evaluada y, en caso de ser necesario, se indicará la necesidad de su reescritura.
La carpeta de tapa transparente contará con una carátula en la que se escribirá:
Universidad de Lomas de Zamora.
Facultad de Ciencias Sociales. Cátedra: Problemática de la Comunicación.
Apellido y Nombre del alumno, número de documento y Carrera en la que está inscripto.
Apellido y Nombre del Docente responsable de la Comisión
Número de la ejercitación.
Debe ser presentada en formato A4 en letra Arial 12 con interlineado de 1 ½.
2. REGIMEN DE PROMOCION.
La materia puede ser aprobada por dos tipos de regímenes:
a) el de promoción sin examen final y
b) el de promoción con examen final.
En ambos casos la promoción de la materia requiere la aprobación de dos exámenes parciales y la entrega de la carpeta de trabajos prácticos.
Los alumnos aplazados en alguno de los parciales y los ausentes a uno de los exámenes rinden un examen parcial recuperatorio al final del cuatrimestre.
En este caso no se puede promocionar la materia sin rendir examen final. Los alumnos que se presentan al examen recuperatorio sólo serán evaluados en términos de aprobado/desaprobado.
El examen final abarca el conjunto de las temáticas tratadas a lo largo del curso y, en consecuencia, se exigirá la lectura de toda la bibliografía obligatoria.
a) Requiere de la aprobación de los dos exámenes parciales con una nota de 7 (siete) puntos o más en ambos. Estas notas no son promediables. Deben inscribirse a finales y registrar la promoción en el primer llamado a exámenes del turno inmediato posterior a la finalización del curso. No se firmarán promociones en el segundo llamado. Los alumnos que no registren su promoción en los plazos indicados, perderán el derecho a la misma y deberán rendir el examen final. El trámite de firma de las promociones no es personal.
b) Requiere de la aprobación de los dos exámenes parciales con una nota superior a 4 (cuatro) en ambas evaluaciones. Estas notas no son promediables.
Los alumnos que regularizan la materia en este cuatrimestre pueden rendir el examen final escrito en el segundo llamado. Si optan por presentarse a dar examen oral deberán hacerlo en la primera fecha del turno de exámenes. Aquellos que opten por no dar examen en el turno correspondiente a su cursada darán examen final oral.
EXAMENES LIBRES.
Los alumnos que opten por dar la materia en la modalidad de libres deberán rendir un examen escrito y una vez aprobado éste un examen oral. En ambos casos deberán demostrar que han leído y estudiado la Bibliografía Complementaria que figura en el presente Programa.
PAGINA WEB
Se cuenta además con una página web que es www.robertomarafioti.com allí, en la solapa que corresponde a la UNLZ y a la materia Problemática de la comunicación aparecerá publicado este programa como así también materiales que se pueden consultar y un listado de imágenes de cuadros que se trabajarán en las clases prácticas de modo que se sugiere su empleo. La dirección de correo electrónico está disponible para que los alumnos si lo consideran necesario formulen sus inquietudes o necesidades que siempre son respondidas.
Roberto Marafioti
Marzo de 2010.
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
Cátedra: PROBLEMATICA DE LA COMUNICACION.
AÑO 2010
Equipo docente:
Roberto Marafioti, Carlos Lagorio, Lilia Jorge, Oscar Amaya, Nicolás Pinkus, Marcelo Arias, Patricio Grinberg, Mariana Cuñarro y Mauro Lococo.
PROGRAMA DE LA MATERIA
FUNDAMENTACION:
La materia está destinada a todos alumnos ingresantes a la Facultad de Ciencias Sociales. Ello supone -dado que se dictan diferentes carreras en esta Unidad Académica- que existen distintas expectativas en cuanto a los contenidos que se brindarán en una materia introductoria. Las líneas que siguen apuntan a tratar de fundamentar los criterios que llevaron a la organización del Programa y a las opciones teóricas que supone. Además, el Programa trata de cumplir una doble finalidad:
* ser un efectivo auxiliar para el ordenamiento para el estudio, y
* una suerte de contrato que se propone y explicita a cada alumno.
Una recorrida veloz por el Programa puede hacer parecer que el tiempo es escaso y que los temas son muchos, sin embargo hay una fuerte continuidad entre las temáticas abordadas y estamos persuadidos de que si compartimos el esfuerzo se podrán alcanzar provechosos resultados.
Es necesario, con todo, formular algunas consideraciones. La vida universitaria lleva una serie de modificaciones importantes respecto al mundo de la escuela media en cuanto a la dedicación al conocimiento, los vínculos pedagógicos y las relaciones interpersonales entre alumnos y docentes. En un sentido es un ámbito más libre, en otro sentido supone una mayor responsabilidad individual. No habrá controles diarios de asistencia o lectura pero es muy difícil dejar de lado ambas condiciones que están implícitas en la vida académica.
Ser universitario exige compromisos. Una mirada desaprensiva podría engañar haciendo creer que no hay reglas. Las reglas son otras, pero hay reglas. De allí que se remarque la necesidad de ir incorporando los temas paulatinamente conforme se vayan desarrollando en las clases teóricas y prácticas. La lectura de la bibliografía debe ser realizada de manera simultánea a la asistencia a los cursos. Abarrotarse, a último momento, en la mayoría de los casos suele provocar indigestiones estériles.
Un aspecto que se debe incluir en estas consideraciones generales es que la bibliografía que figura como obligatoria lo es con independencia que ella sea tratada específicamente en las clases teóricas o prácticas. La vida universitaria también supone estar en condiciones de enfrentarse a un texto nuevo y poder comprender sus supuestos, hipótesis y conclusiones. De manera que si un material no llega a completarse en cuanto a su explicación en las clases teóricas o prácticas, los profesores encargados de cada uno de los cursos podrán continuar con el desarrollo del programa propuesto. Para ello se ha diseñado un Cronograma Tentativo de actividades que permitirá orientarse en cuanto a qué tema se desarrollará en cada clase.
Vivimos un tiempo de mutaciones profundas, de hondas inestabilidades, de quiebre de certidumbres. Tiempo atravesado por agudas transformaciones políticas, sociales y culturales y por el vertiginoso avance de las tecnologías de la comunicación y la información. La materia está ubicada en medio de esta situación y en una realidad compleja y particular. Compleja porque así lo es el período que atraviesa la Argentina y el continente latinoamericano. Particular porque nos encuentra en un contexto crítico, el de las universidades públicas y en una Universidad mediana como esta de Lomas de Zamora. No estamos en una universidad enorme como la de Buenos Aires, Córdoba o La Plata ni tampoco estamos en una universidad de reciente creación.
La materia se organiza en torno a ejes temáticos referidos a la cultura y las comunicaciones. A partir de aquí interesa iniciar un recorrido sobre las distintas posiciones que concitó el desarrollo del concepto de cultura. La historia del término es larga, los supuestos también. Interesa ver las diferentes concepciones y sus correlatos socio-históricos. En la medida en que se sostiene una postura que ve en la cultura una práctica colectiva con plurales manifestaciones se da una inmediata relación con conceptos conexos. De allí que importe seguir formulando preguntas en torno a la pertinencia de los conceptos de cultura popular, de la cultura nacional y de la cultura latinoamericana.
En un mundo donde se propone la planetarización cultural, la globalización y la internacionalización, la cultura nacional como problemática específica parece ponerse en cuestión. Comprobar estas situaciones nos hace, sin embargo, no seguir aferrados a posiciones del pasado, pero tampoco nos hace caer fascinados ante planteos que pueden resultar pasajeros y epidérmicos. Espejos de colores teóricos que pueden subyugar a algún intelectual desmemoriado pero que no aporta ninguna novedad en el tiempo largo de la historia. La realidad es compleja, se organiza desde plurales puntos de vista e intentamos en esta materia cubrir algunas facetas, sólo algunas.
La penetración de la informática opera en la producción y la administración pública y privada (a pesar, en algunos casos, de las ineficiencias de ambas), las comunicaciones satelitales se organizan desde cualquier lugar del mundo, el impacto de difusión originado por el video, el CD y el DVD permiten un acceso generalizado a manifestaciones que otros medios masivos no lograron, el ida y vuelta de grandes cantidades de personas de un país a otro contacta con innumerables manifestaciones culturales.
Todos estos son fenómenos que sumados al desentendimiento o al retiro, que en algunos países como el nuestro, hizo el Estado de determinadas áreas vitales para la vida social, provocó desequilibrios sociales que resultaban impensables hace sólo cuarenta años. Los problemas del desempleo y la cantidad de habitantes que no acceden a los servicios elementales (salud, vivienda, agua potable, educación) si bien en Latinoamérica tiene manifestaciones mucho más evidentes, dramáticas y dolorosas, se dan en otras regiones del planeta, aun en los países centrales. No se afirma con esto la homogeneidad absoluta. La estructura sobre las que se asientan las realidades es nítidamente distinta en cada caso, pero hay fenómenos que son análogos, desconocerlos llevaría a quedarse en una insularidad perniciosa para pensar un proyecto de futuro. Los niveles de pobreza que se han alcanzado en los últimos años en nuestro país hizo que tengamos que convivir con el hambre y la desnutrición infantiles como fenómenos que no fueron excepcionales sino que han llegado y costará hacerlos partir de nuestra vida cotidiana.
La crítica al modelo implantado en la Argentina en la década de los ’90 es ya una muletilla conocida pero no por ello merece desconocerse. Más bien puede resultar productivo realizar un ejercicio de las implicancias que ese modelo tuvo sobre la vida cotidiana de los argentinos. No debe dejarse de lado la reflexión en torno a los efectos que ese diseño provocó sobre las conciencias individuales. El imperativo del éxito económico, del individualismo extremo y del desprestigio de la educación pública son aspectos que es preciso revisar para ver los efectos que provocaron sobre los estudiantes. Sobre los docentes y, quizás lo más difícil de reparar, sobre las instituciones.
Es por todo ello que, en nuestro caso, se elige hablar más de multiplicidad de subculturas según zonas, clases sociales, edades, niveles de escolarización. Sin duda los jóvenes, los intelectuales, los sectores medios y medio-altos de la sociedad reciben los influjos culturales de los países capitalistas desarrollados mucho más acentuadamente que otros sectores sociales, pero ello no permite asegurar que en todos los casos los fenómenos que se dan sean meramente de copia, hay reprocesamientos, reconfiguraciones y recomposiciones (verbigracia, el rock nacional, los programas televisivos, las formas de organizar el tiempo libre, etc.). Sobre las actitudes extremas o "metafísicas" que reivindican exclusivamente el espacio de lo "nacional" y lo "popular" - que en general vienen de la mano de lo reaccionario, ultramontano y autoritario o de los más escandalosos negocios culturales - preferimos hablar de configuraciones propias de insumos no nacionales.
El otro gran eje temático del que trata la materia se ubica alrededor de las comunicaciones. Aquí también es necesario advertir que el desarrollo tecnológico en esta área adquirió una velocidad desconocida hasta hace tan sólo una década. Esta revuelta tecnológica hace que los medios de difusión masiva hayan adquirido una importancia y una influencia fundamental.
Las décadas de los '40 y '50 estuvieron signadas, en algunos países, por el descubrimiento de los fenómenos masivos y el encandilamiento que provocaba suponer a los medios como poseedores de una auténtica omnipotencia.
Los años '60 y '70, por el contrario, despertaron una vocación crítica e impugnadora característica y correlativa de un momento en el que estas actitudes estaban al servicio de creencias en futuras transformaciones sociales que se anunciaban como inminentes e irreversibles. La influencia de posturas teóricas que, en algunos casos eran anteriores a estos años, afloraron con toda fogosidad en este lapso. Las utopías no tardaron en esfumarse tanto en Europa, por una acentuada crítica a la modernidad, cuanto en Latinoamérica, por las mordazas impuestas por las dictaduras.
Los últimos decenios del siglo XX fueron marcados por posiciones más distantes. Reconocen la importancia de los fenómenos masivos y tecnológicos, los condicionantes e incluso las manipulaciones que provocan, sobre todo en países de fuertes contrastes sociales, como el nuestro, pero, al mismo tiempo, son estudiados en su misma condición y a partir del reconocimiento de la legitimidad e incluso del placer que provoca su existencia.
Estos temas y otros más que se verán a lo largo del cuatrimestre conforman el desarrollo de una materia pensada esencialmente para ubicar a los alumnos en un tiempo complejo, habitado por las incertidumbres. El inicio de la vida universitaria es también un tiempo complejo, más aún en una época crítica, como la actual. Conscientes de esta realidad, desde el pequeño lugar de la cátedra de Problemática de la Comunicación nos preocupa ir cimentando la vocación por el conocimiento, la crítica y la polémica propias e imprescindibles en las aulas universitarias.
OBJETIVOS:
La materia se propone al final del curso que los alumnos:
• estén en condiciones de reconocer la complejidad que incluye el concepto de cultura.
• sean capaces de tener una actitud analítica en relación a los mensajes que son transmitidos por los medios masivos.
• asuman la complejidad y el desafío de conocer una realidad compleja y cambiante y el impacto que ella ocasiona sobre las problemáticas comunicacionales.
• reconozcan el estado de los cambios tecnológicos producidos en los últimos años y su efecto sobre las realidades de los países latinoamericanos.
• adviertan los fenómenos de internacionalización de la comunicación y las políticas culturales que se deben encarar diferenciando la faz pública de la faz privada.
• estén en condiciones de reconocer variedades textuales y producir pequeños escritos donde diferencien la explicación, la descripción y la argumentación.
• reconozcan las distinciones de los géneros discursivos más habituales que se emplean en el ámbito universitario.
TRABAJOS PRACTICOS:
“Si uno es afortunado, se encontrará con un profesor que lo ayude; pero al cabo está solo y debe seguir adelante sin más mediaciones”. Harold Bloom.
MODALIDAD DE DICTADO DEL CURSO
El curso se organiza sobre la base de clases teóricas y comisiones de trabajos prácticos con un docente a cargo de cada curso.
Se dictarán clases teóricas los días miércoles en los horarios de 8 a 10, 10 a 12, 18 a 20 y 20 a 22. Los días miércoles correspondientes a la semana de exámenes parciales no se dictará el teórico respectivo.
Las comisiones de clases prácticos trabajarán los conceptos manejados en la bibliografía específica, como así también los tipos de ejercicios que cada docente juzgue pertinentes acerca del tema trabajado.
Los ejercicios llevados a cabo en clase serán transcriptos posteriormente en forma tipiada e impresa, incluyendo las correcciones y orientaciones realizadas por el docente al final de cada encuentro, constituyendo el alumno una carpeta individual de trabajos prácticos. El docente de la comisión retirará semanalmente una muestra de estos trabajos, una vez que se encuentren en su versión impresa.
Tanto la entrega de trabajos como la confección de la carpeta tienen carácter obligatorio y constituyen un requisito para poder rendir el segundo parcial (ver cronograma).
La carpeta contará, al final del cuatrimestre, con 6 (seis) trabajos prácticos con fechas de entrega que a continuación se detallan:
SEMANA NRO. DE TRAB. PRACT. TEMATICA
3 1 Representaciones sociales de le lectura y la escritura
4 2 Oralidad y escritura
7 3 Géneros discursivos
9 4 Organización textual
10 5 Explicación
11 6 Argumentación
CONTENIDOS:
UNIDAD 1: CULTURA Y COMUNICACION.
Distintas definiciones del concepto de cultura. Cultura y naturaleza. La cultura desde la perspectiva antropológica. Evolucionismo cultural. Estructuralismo. Cultura y comunicación. La cultura como proceso social de producción de significación. La cultura latinoamericana y la cultura popular como conflicto por la hegemonía. La investigación de las comunicaciones en América Latina.
UNIDAD 2: PODER, COMUNICACIÓN Y COMUNICACIÓN DE MASAS
Poder e interacción social. Los medios técnicos de la comunicación. Interacción, mediación y comunicación. Diferentes tipos de interacción. La cuasi interacción mediática y su impacto en la organización social. El problema de la cultura de masas. El sentido como construcción social. La comunicación de masas analizada por Umberto Eco.
UNIDAD 3: LAS TECNOLOGÍAS DE LA COMUNICACIÓN.
Poder político y nuevas formas de mediación simbólica. Orígenes del papel y las técnicas de impresión. El comercio en las noticias: orígenes y desarrollo. El crecimiento de las industrias de los medios.
UNIDAD 4: PARADIGMAS DE ANÁLISIS DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN DESDE UNA VISION SISTEMICA
De la sociología de las comunicaciones de masas al análisis de contenido. La teoría hipodérmica. El modelo de Harold D. Lasswell. El análisis funcionalista de las comunicaciones masivas. El análisis de los medios de Niklas Luhmann. Cultura de masas e “industria cultural”.
UNIDAD 5: EL ANÁLISIS DE LOS MEDIOS MASIVOS DESDE UNA VISION CRITICA.
La primera generación de la Escuela de Frankfurt: Horkheimer, Adorno y Marcuse. Walter Benjamin. La segunda generación de la Escuela de Francfort: Jürgen Habermas y la teoría de la acción comunicativa.
La corriente de los Estudios Culturales británica y los medios masivos. Marshall Mc Luhan, profeta y precursor de la aldea global.
UNIDAD 6: SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y DEL CONOCIMIENTO.
Realidades internacionales contemporáneas. La economía de la información en el contexto de la internacionalización. La emergencia de las redes globales de comunicación. La sociedad de la información. La teoría de Manuel Castells. La internacionalización y sus efectos sobre los medios de comunicación. Políticas culturales. La política cultural desde el Estado, desde el sector privado, desde el sector público.
BIBLIOGRAFIA OBLIGATORIA.
UNIDAD 1:
Bibliografía de las clases teóricas:
Roberto Marafioti: Sentidos de la Comunicación, Editorial Biblos, Buenos Aires, 2005, Capítulo 1.
Claude Lévi-Strauss: Mito y significado, Cap. 1 y 2, Alianza Editorial, Buenos Aires, 1986.
UNIDAD 2:
Roberto Marafioti: Ob. Cit., Cap. 2.
Néstor García Canclini; “La sociología de Pierre Bourdieu”, en Pierre Bourdieu, Sociología y cultura, Grijalbo, México, 1990, p. 9-53.
Pierre Bourdieu, “Clase inaugural”, en Ob. Cit., p. 55- 78.
UNIDAD 3:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Cap. 3.
J. B. Thompson, Ideología y cultura moderna. Teoría crítica social en la era de la comunicación de masas, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1998.
UNIDAD 4:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Capítulo 4.
Niklas Luhmann, La realidad de los medios de masas, Anthropos (Universidad Iberoamericana), Universidad Latinoamericana, México-Barcelona, 2000.
UNIDAD 5:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Capítulo 5.
Régis Débray, Cap. 8. Las tres edades de la mirada, en Vida y muerte de la imagen en Occidente, Paidos, Barcelona, 1994.
UNIDAD 6:
Roberto Marafioti, Ob. Cit., Capítulo 6.
Claudio Rama, Cap. V “La comercialización global de la cultura”, en Economía de las industrias culturales en la globalización digital, EUDEBA, Buenos Aires, 2003, pág. 105- 158
BIBLIOGRAFIA OBLIGATORIA PARA LAS CLASES PRÁCTICAS.
Módulo 1. Manual de prácticas de lectura y escritura en la universidad. Material elaborado por Mariana Cuñarro y Mauro Lococo, mimeo, 2010.
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
AA. VV., Videoculturas de fin de siglo, Cátedra, Madrid, 1990.
Jacques Aumont, La imagen, Paidós, Barcelona, 1992.
Roland Barthes, La cámara lúcida, Paidós, Barcelona, 1992.
Umberto Eco, Apocalípticos e integrados ante la sociedad de masas, Lumen, Barcelona, 1973.
------------, La estrategia de la ilusión, Lumen / de la Flor, Buenos Aires, 1988.
Pierre Bourdieu, “Algunas propiedades de los campos”, “El mercado lingüístico”, en Sociología y Cultura, Grijalbo, México, 1990.
------------, Campo intelectual y proyecto creador, Folios, Buenos Aires, 1985.
Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, Dialéctica del Iluminismo Sudamericana, Buenos Aires, 1988.
Stuart Hall, "Estudios culturales: dos paradigmas" en Causas y Azares Nro. 1, Buenos Aires, 1994.
Régis Débray, Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en Occidente, Paidós, Barcelona, 1994.
---------------, El estado seductor. Las revoluciones mediológicas del poder, Manantial, Buenos Aires, 1998.
Renato Ortiz, Mundialización y cultura, Alianza, 1997.
James Curran, David Morley y Valerie Walkerdine (comps.), Estudios culturales y comunicación. Análisis, producción y consumo cultural de las políticas de identidad y el postmodernismo, Paidós, Barcelona, 1998.
Walter Benjamin, “Sobre algunos temas en Baudelaire”, en Ensayos escogidos, Sur, Bs. As., 1967.
Roger Chartier, “Poderes y límites de la representación”, en Escribir las prácticas. Foucault, de Certeau, Marin, Manantial, Buenos Aires, 2001.
Edwin Panofsky, La perspectiva como forma simbólica, Tusquets, Barcelona, 1986.
Jean-Pierre Venant, La muerte en los ojos, Gedisa, Barcelona, 1986.
Raymond Williams, Sociología de la cultura, Paidós, Barcelona, 1983.
CRONOGRAMA.
El curso durará 14 semanas, con dos evaluaciones y el examen recuperatorio. A continuación se publica la propuesta de dictado del curso con el cronograma, que puede estar sujeto a modificaciones, pero que sirve para ordenar el dictado de la materia con los temas que se desarrollarán en las clases teóricas y prácticas.
CRONOGRAMA TEÓRICOS Y PRÁCTICOS.
1° CUATRIMESTRE 2010
Semana/Fecha Trabajos prácticos Teóricos
1 31 MARZO Presentación
DIAGNÓSTICO Roberto Marafioti Sentidos de la Cap. I hasta Estructuralismo.
2
7 ABRIL Devolución diagnóstico.
Representaciones sociales de la lectura y la escritura.
Capítulo 1 (Continuación)Lévi-Strauss, Eco.
3
14 ABRIL Oralidad/escritura. Cap. 2 Comunicación de masas. Tipos de interacción
4
21 ABRIL Oralidad/escritura. Géneros discursivos. Cap. 2 (continuación) 23 Cap. 2, 3. Modelo de comunicación de Eco.
5
28 ABRIL Géneros discursivos. Cap. 3 Historia y mediación
6
5 MAYO 1ER. PARCIAL NO SE DICTA TEÓRICO.
7
12 MAYO Organización textual Cap. 4 Funcionalismo.
8
19 MAYO Organización textual Cap. 4. Funcionalismo. Lasswell.
9
26 MAYO Explicación Cap. 4. Luhmann
10
2 JUNIO Explicación Cap. 5. Escuela de Frankfurt
11
9 JUNIO ARGUMENTACION Cap. 5. Escuela de Birmingham. Mc Luhan.
12
16 JUNIO ARGUMENTACION Cap. 6. Mundialización de las comunicaciones.
13
23 JUNIO 2DO PARCIAL.
ENTREGA DE CARPETAS. NO SE DICTA TEÓRICO.
15
30 JUNIO Recuperatorios de primer y segundo parcial No hay teórico
EXAMENES FINALES PRIMER LLAMADO SEGUNDO LLAMADO
MODALIDAD DE DICTADO DEL CURSO.
El curso se organiza sobre la base de clases teóricas y comisiones de clases teórico-prácticas con un docente a cargo de cada curso.
Se dictarán clases teóricas los días miércoles en los horarios de 8 a 10, 10 a 12, 18 a 20 y 20 a 22.00. Los días miércoles correspondientes a la semana de exámenes parciales no se dictará el teórico respectivo.
Las comisiones de clases teórico-prácticas trabajarán los conceptos manejados en la bibliografía, como así también las opiniones que cada docente juzgue acerca del tema trabajado. Otro aspecto importante gira en torno a la aplicación que tienen estos conceptos en la experiencia concreta de cada uno frente a los medios de comunicación o en situaciones comunicativas cotidianas.
EVALUACION.
1. SISTEMA DE EVALUACION.
a. El sistema de evaluación está organizado sobre la base de dos aspectos fundamentales y un tercero suplementario.
El primero apunta a realizar un control de lectura de los temas desarrollados en clase y su indicación de la lectura obligatoria para la aprobación del curso.
El segundo aspecto se refiere a la capacidad que se demuestre de relacionar conceptos y estar en condiciones de extraer conclusiones sobre las temáticas abordadas.
En tercer lugar figura el criterio personal del alumno en cuanto a la lectura de la bibliografía y a las opiniones vertidas a lo largo del curso.
Las evaluaciones han sido programadas en el horario de las respectivas comisiones de trabajos prácticos en la fecha que figura el cuadro descripto más arriba.
b. En los trabajos prácticos cada alumno llevará una carpeta con las ejercitaciones propuestas por el docente. Cada ejercitación será evaluada y, en caso de ser necesario, se indicará la necesidad de su reescritura.
La carpeta de tapa transparente contará con una carátula en la que se escribirá:
Universidad de Lomas de Zamora.
Facultad de Ciencias Sociales. Cátedra: Problemática de la Comunicación.
Apellido y Nombre del alumno, número de documento y Carrera en la que está inscripto.
Apellido y Nombre del Docente responsable de la Comisión
Número de la ejercitación.
Debe ser presentada en formato A4 en letra Arial 12 con interlineado de 1 ½.
2. REGIMEN DE PROMOCION.
La materia puede ser aprobada por dos tipos de regímenes:
a) el de promoción sin examen final y
b) el de promoción con examen final.
En ambos casos la promoción de la materia requiere la aprobación de dos exámenes parciales y la entrega de la carpeta de trabajos prácticos.
Los alumnos aplazados en alguno de los parciales y los ausentes a uno de los exámenes rinden un examen parcial recuperatorio al final del cuatrimestre.
En este caso no se puede promocionar la materia sin rendir examen final. Los alumnos que se presentan al examen recuperatorio sólo serán evaluados en términos de aprobado/desaprobado.
El examen final abarca el conjunto de las temáticas tratadas a lo largo del curso y, en consecuencia, se exigirá la lectura de toda la bibliografía obligatoria.
a) Requiere de la aprobación de los dos exámenes parciales con una nota de 7 (siete) puntos o más en ambos. Estas notas no son promediables. Deben inscribirse a finales y registrar la promoción en el primer llamado a exámenes del turno inmediato posterior a la finalización del curso. No se firmarán promociones en el segundo llamado. Los alumnos que no registren su promoción en los plazos indicados, perderán el derecho a la misma y deberán rendir el examen final. El trámite de firma de las promociones no es personal.
b) Requiere de la aprobación de los dos exámenes parciales con una nota superior a 4 (cuatro) en ambas evaluaciones. Estas notas no son promediables.
Los alumnos que regularizan la materia en este cuatrimestre pueden rendir el examen final escrito en el segundo llamado. Si optan por presentarse a dar examen oral deberán hacerlo en la primera fecha del turno de exámenes. Aquellos que opten por no dar examen en el turno correspondiente a su cursada darán examen final oral.
EXAMENES LIBRES.
Los alumnos que opten por dar la materia en la modalidad de libres deberán rendir un examen escrito y una vez aprobado éste un examen oral. En ambos casos deberán demostrar que han leído y estudiado la Bibliografía Complementaria que figura en el presente Programa.
PAGINA WEB
Se cuenta además con una página web que es www.robertomarafioti.com allí, en la solapa que corresponde a la UNLZ y a la materia Problemática de la comunicación aparecerá publicado este programa como así también materiales que se pueden consultar y un listado de imágenes de cuadros que se trabajarán en las clases prácticas de modo que se sugiere su empleo. La dirección de correo electrónico está disponible para que los alumnos si lo consideran necesario formulen sus inquietudes o necesidades que siempre son respondidas.
Roberto Marafioti
Marzo de 2010.
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